"¿Esto me lo puedo deducir?" es probablemente la pregunta que más se hace un autónomo. La respuesta corta: depende de que el gasto cumpla ciertas condiciones.
Las tres reglas de oro
Para que un gasto sea deducible, en general debe:
- Estar vinculado a tu actividad económica.
- Estar justificado con factura completa (con tus datos), no un simple ticket.
- Estar registrado en tu contabilidad y libros.
Gastos habituales
Suelen ser deducibles, cumpliendo las reglas anteriores:
- Compras de mercancía y material.
- Servicios profesionales (gestoría, software, suministros del local…).
- Cuotas de autónomos y seguros ligados a la actividad.
Los casos que dan dudas
Algunos gastos tienen reglas especiales y límites:
- Vehículo y combustible: con condiciones estrictas si no es de uso exclusivo profesional.
- Comidas y dietas: con límites y requisitos.
- Móvil, internet y casa (si trabajas desde casa): solo la parte afecta a la actividad.
Por qué importa hacerlo bien
Deducir gastos que no tocan es una de las causas más frecuentes de revisiones de Hacienda. Ante la duda, mejor confirmar si un gasto concreto es deducible antes de incluirlo.
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