Firmar un contrato no significa que todas sus cláusulas sean válidas. La ley de arrendamientos protege ciertos derechos del inquilino aunque el contrato diga lo contrario. Estas son algunas cláusulas que conviene revisar.
1. Reparaciones por desgaste normal
Que te obliguen a pagar reparaciones derivadas del uso normal de la vivienda suele ser discutible: el mantenimiento ordinario por el paso del tiempo no tiene por qué recaer en el inquilino.
2. Renuncia a tus derechos
Cláusulas en las que "renuncias" a derechos que la ley te reconoce (por ejemplo, ciertos plazos o avisos) pueden no tener validez.
3. Penalizaciones desproporcionadas
Penalizaciones excesivas por dejar la vivienda antes de tiempo pueden considerarse abusivas según las circunstancias.
4. Subidas de renta fuera de lo permitido
Las actualizaciones de renta tienen unos límites legales. Una subida por encima de lo que permite la normativa vigente puede ser reclamable.
5. Gastos que no te corresponden
Que te repercutan gastos que legalmente corresponden a la propiedad merece una segunda lectura.
Que una cláusula esté firmada no la hace automáticamente válida. Ante la duda, revisa tu contrato.
Qué hacer
Si crees que tu contrato tiene una cláusula abusiva, guarda una copia y revísala con detalle (puedes subirla a GestorIA para una primera lectura) antes de dar cualquier paso.
Resuélvelo en GestorIA
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